Rafa Nadal es un ejemplo a seguir: el mejor tenista español de la historia, uno de los mejores de todos los tiempos y un deportista como pocos.
Pero, sin una raqueta en sus manos, también es una persona que merece mucho la pena, siempre tratando de ayudar a los demás y de poner su grano de arena en los momentos de adversidad.

Hace más de una década que junto a su madre, Ana María Parera, creó la fundación que lleva su nombre, con la que apuestan por “el poder transformador del deporte y de la educación, dos herramientas que permiten a niños, niñas y adolescentes llegar tan lejos como se propongan”.
Y para lograrlo, en 2014 crearon en Palma el primer centro socioeducativo destinado a menores de entre 6 y 17 años.

El éxito de ese primer centro, con actividades “enmarcadas tanto en el ámbito socioeducativo, como deportivo y psicoterapéutico”, ha llevado a la Fundación Rafa Nadal a dar el siguiente paso: salir de Mallorca.
Y el lugar elegido ha sido Valencia y uno de los barrios más pobres de la ciudad del Turia: el distrito de Natzaret.

La hora de expandirse

La directora de Estrategia y Relaciones Institucionales de la fundación, María Francisca Perelló, señalaba a Europa Press que 'después de cinco años de trayectoria y de obtener resultados muy positivos, con más de 450 menores atendidos, ha llegado el momento de dar un paso más allá, trasladando la experiencia a Valencia, donde hemos detectado una clara necesidad en este barrio en concreto'.

Atenderá a 40 menores en uno de los barrios más castigados por el aislamiento, las drogas y la degradación social

Desde la fundación explican que el barrio de Natzaret 'se caracteriza por su aislamiento físico y un estigma asociado a la droga y la degradación.
El desempleo, el bajo nivel educativo de sus habitantes, y el deterioro de muchas de sus viviendas y zonas, son algunas de las principales problemáticas a las que Natzaret tiene que hacer frente en la actualidad'.

Este centro, que está ubicado en una instalación cedida por el Ayuntamiento de Valencia, atenderá a 40 menores en situación de vulnerabilidad con un programa integral que incluye una vertiente educativa y de refuerzo escolar y otra deportiva, incidiendo en el deporte como un instrumento de inclusión social al fomentar valores como la responsabilidad, el esfuerzo, el compañerismo y la igualdad.