En una erupción se produce una descarga de lava y gases por la chimenea del volcán que puede obligar a desplazarse a las poblaciones cercanas. La principal causa de riesgo asociada son los lahares, esto es, los flujos de cenizas y sedimentos que caen por las laderas y suelen producir falta de agua potable y alimentos.

El otro gran peligro, a veces mortal, son los piroclastos o tefra, fragmentos sólidos de magma y material volcánico expulsados al aire a través de la columna eruptiva que en ocasiones alcanzan temperaturas de 1.200 ºC. Es lo que se llama una avalancha incandescente, que orignia lesiones traumáticas, quemaduras y daños en los ojos, así como intoxicaciones respiratorias por inhalar gases y cenizas, sobre todo en personas con asma o enfisema.

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