El evento principal de UFC 244 entre Jorge Masvidal y Nate Díaz en Nueva York era una pelea a priori perfecta para un momento idóneo.
Para la ocasión, coincidiendo con el evento 500 de la promotora, se ha inventado un cinturón especial bautizado como ‘The baddest man in the game’ que ha recibido el ganador.

El árbitró paró el encuentro antes de empezar el cuarto asalto por las heridas que tenía Nate Díaz. Lo hizo ante las protestas del público.
Los dos primeros asaltos fueron claros para Masvidal y en el tercero las cosas empezaron a equilibrarse.
Desde una posición de 'clinch' Masvidal estuvo a punto de terminar la pelea en el primer envite.
Aunque cortó a su oponente, una acción que representó el origen de la posterior parada del doctor, el castigo infligido en el suelo no fue suficiente para llevarse con anticipación el combate.
Una derecha en el segundo asalto también postró a Díaz en la lona.
Pero Nate Díaz está considerado como uno de los mejores talentos del jujitsu en UFC, así que finalizarlo en el 'ground and pound' era una tarea difícil para el oriundo de Miami.

El estilo de golpeo de Diaz de lanzar puñetazos y beneficiarse del daño acumulado es una gran cualidad.
La gente a menudo confunde este estilo con no tener poder de pegada, pero Díaz sólo se preocupa de ser preciso y de aterrizar sus puños lo mejor posible.
Masvidal demostró ser más técnico y sus puñetazos los proyectó directamente por la línea central con más velocidad y potencia, mientras Díaz imprimía los suyos de una manera lenta, aunque en ángulos bastante amplios.

Díaz hizo muy buen trabajo al inclinarse hacia atrás cuando recibía puñetazos para absorber el daño.
Probablemenete, el ritmo suave pero constante de golpeo de Díaz se acabaría imponiendo en las últimas rondas, pero esto son solo suposiciones.
La futura revancha, que según declaraciones del propio presidente de UFC, Dana White, parece clara que se realizará, podría resolver estos interrogantes.

Un veterano en la cúspide de UFC

El viaje hacia el estrellato de Jorge Masvidal ha sido largo.
Salió de la misma escena de peleas callejeras en Miami de la que surgió Kimbo Slice.
Finalmente, en 2011 encontró un lugar permanente en Strikeforce justo antes de que esta promotora fuera absorbida por UFC.
Masvidal tenía la suficiente habilidad como para poder competir con cualquiera, pero su juego se centraba en apostar por intercambios y al final esta estrategia le hacía perder muchas batallas.

El mejor ejemplo de ese problema es su tramo en UFC entre los años 2015-16, en el que perdió tres de cuatro peleas por decisión dividida, incluyendo su infame derrota ante Al Iaquinta que le hizo subir al peso wélter.
Lo más grave es que Masvidal podría haber ganado fácilmente cada uno de estos combates.
Su fama empezó a incrementarse cuando en 2019 enfrentó a Darren Till y finalizó al británico de forma violenta.
Contra Ben Askren, Masvidal envió a su rival a otra galaxia con una rodilla voladora, plasmando el final más rápido en la historia de la competición.
De repente, Masvidal pasó de ser un veterano a ser una de las estrellas más excitantes de la promotora.
Su victoria contra Nate Díaz lo sitúa en una posición preferente para intentar conquistar el título de la categoría.

En la pelea coestelar, Darren Till, que aunque debutaba en el peso medio tiene más envergadura que su oponente, guardaba su mayor distancia donde se sentía cómodo y era superior a su rival. Kevin Gastelum es mucho más pequeño que Till y también es un peso welter convertido.
A pesar de que Till no es un contragolpeador particularmente agudo, la amenaza de su poder de pegada fue suficiente para ralentizar el duelo.
Gastelum sólo equilibraba la lucha cuando cerraba el 'clinch'.
Así se demostró en el primer asalto donde más de la mitad de su recorrido se desarrolló en el agarre de pie sin que ninguno de los contendientes lograra ejecutar un derribo.

Pelea con poca acción que al final se llevó el inglés por decisión dividida realizando un combate inteligente, sin exponer mucho riesgo porque no lo necesitaba.
Se echó de menos algo de ímpetu de Gastelum, que no supo en qué momento entrar en la distancia y buscar un intercambio definitorio.
En el último minuto es cuando el mexicoamericano decidió subir las revoluciones y pudo llevar al suelo al rival sin lograr una posición de dominio.
Algo tarde, como se demostró en el veredicto final de los jueces.

En la cartelera principal hay que resaltar a Kevin Lee, que finalizó a Gregor Gillespie con una patada brutal a la cabeza en el primer asalto.
Esta pelea se desarrolló básicamente con intercambios de boxeo.
Espectacular KO.