México vivió ayer una de las jornadas más curiosas de su historia en el fútbol local.
Pachuca, el equipo dirigido por Martín Palermo, venció a Veracruz por 9-2, en un encuentro que quedó marcado por los numerosos goles argentinos, la figura de Edwin Cardona, un resultado humillante y un pedido de piedad por parte de los Tiburones Rojos, un equipo que ya estaba descendido a la segunda división.

La paliza en el estadio Hidalgo entró en los libros del futbol mexicano como una de las más abultadas, dado que nunca un equipo había marcado tantos goles en la historia de los torneos cortos.
Los tantos de la victoria de Pachuca tuvieron a dos argentinos como los más destacados: Leonardo Ulloa (en tres ocasiones) y Franco Jara (dos veces); además, marcaron Víctor Guzmán (también en dos oportunidades), el colombiano Edwin Cardona y Raúl López; en tanto que Diego Chávez y Colin Kazim descontaron para los visitantes.

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